¿Por qué nos urge ir al baño en cuanto volvemos a casa?

Entras a tu casa después de un largo viaje y lo primero que quieres hacer es correr a tu trono de porcelana a cagar.

¿Alguna vez te ha pasado que tras un largo día de trabajo o al regresar de un viaje lo primero que quieres hacer al llegar a casa es visitar el baño?

Si tu respuesta es afirmativa, nos alegra decirte que no estás solo, pues un gran número de personas siente lo mismo.

La razón de este fenómeno es sencilla, pero no por eso deja de ser interesante.

A veces a las personas les cuesta mucho trabajo defecar en el retrete de otra casa u hotel porque se trata de un lugar extraño en el que nunca habían estado.

Tal vez para ti el retrete de un hotel de cinco estrellas no parezca un mal lugar para evacuar, pero tu cerebro piensa lo contrario, por lo que no suelta la orden de que tu esfínter se relaje y descargue todo lo que guardan tus entrañas.

Sin embargo, al entrar a casa, tu olfato comienza a percibir olores que le resultan familiares a tu cerebro, lo que relaja tu cerebro lo suficiente para que puedas ir al baño con total tranquilidad.

Todo funciona a nivel inconsciente y es algo que solo se controla a través de una voluntad de hierro que te permite decirle a tu cerebro “El que manda soy yo y haré del baño donde me plazca”.

Nick Haslam, un profesor de psicología de la Universidad de Melbourne, en Australia, dice que este fenómeno es similar a una respuesta “pavloviana”. En otras palabras, que obedece a un condicionamiento mental que hace que te sientas más seguro y cómodo en el retrete de tu casa que en el de un lugar extraño.

Por eso en cuanto llegas a casa, la mayoría de las veces tu aparente estreñimiento desaparece como por arte de magia.

Increíble cómo lo que ven tus ojos y percibe tu nariz juega un papel tan fundamental al momento de atender el llamado del deber, en especial a nivel mental y fisiológico, pues son tus entrañas las que se niegan a evacuar en cuanto sienten que estás en un lugar nuevo.