Plaqueta lee los comentarios ardidos y sin sentido que ha recibido

Hay personas que opinan solo porque tienen boca y dedos para escribir, pero ni tantito cerebro para pensar lo que dicen.

La semana pasada el nombre de Tamara de Anda, conocida en el mundo de internet y algunos medios como Plaqueta se volvió el tema principal de conversación.

¿La razón? Un taxista decidió gritarle ¡guapa! mientras ella pasaba y ya que Plaqueta no había pedido su opinión, y veas como lo veas eso es un caso de acoso, Tamara decidió denunciar en el Ministerio Público y a partir de ahí, todo empezó a valer madres y de repente todos se volvieron expertos civiles, jueces de la moral en el país y hasta investigadores privados.

Lo feo del asunto, además del “piropo” no solicitado, es la forma en la que la sociedad ha reaccionado ante este hecho que Tamara decidió hacer publico para prevenir y hacer notar a otras personas, ¡OJO, no solo a mujeres!, a que los acosos pueden comenzar desde un simple “piropo” y terminar en casos más extremos de violencia y acoso sexual.

Tamara compartió en sus redes, vía periscope, la hazaña que fue ir a denunciar al MP este hecho, que terminó siendo considerado como una falta administrativa que le dejaba al conductor del taxi dos opciones: pagar una multa o pasar un rato en el torito por la falta cometida.

Dejando de lado la cuestión del piropo y si fue exageración o no por parte de Tamara (que no lo fue, nadie tiene por que aceptar una opinión que no fue solicitada y hacer como si nada hubiera pasado), lo que si está grave, muy grave, es la forma en la que la gente reaccionó.

Hombres y mujeres divididos en dos bandos, los que entienden por qué la denuncia y la apoyan, pues es lo que hay que hacer para mejorar y protegernos entre nosotros; y los que simplemente no conciben cómo es que alguien se puede ofender por un piropo y cómo se puede atrever a llevarlo directo con las autoridades, si son cosas que pasan todos los días y ya deberíamos estar acostumbrados a eso.

¿Neta? ¿No topan por qué NO es una exageración? ¿No entienden por qué cualquier mujer, sea figura publica o no, tiene que denunciar cualquier tipo de acoso si la hace sentir intimidada? Porque entonces el verdadero problema no es el taxista, no es el piropo, es que todos tengan esa mentalidad tan chiquita y cuadrada, donde para demostrar que quien denuncia es una exagerada, tienen que llegar al punto de buscar en publicaciones pasadas, momentos en el que Plaqueta también usó la palabra “guapo” y de ahí soltarse a ofender e intentar acabarla como se pueda.

Dentro de todo este mar de opiniones no solicitadas, Tamara hizo algo muy inteligente, y al mero estilo de Jimmy Kimmel y su sección mean tweets, se unió con el grupo de Malvestida y la grabaron leyendo toda la sarta de insultos, análisis. amenazas de muerte, ataques de envidia y demás opiniones negativas que le han llegado desde el día del incidente.

 

Por muy mal o bien que te caiga Tamara, estés de acuerdo con su denuncia o no, lo importante aquí es pensar en la nula empatía que han demostrado todos los que se sienten con el poder de opinar, pues si esto le pasara a alguien cercano, mamá, hermana, abuelita, tía, prima, novia, amiga, o a ti mismo, no creemos que estarías tranquilo recibiendo todos estos insultos y aceptando que “la cagaste” por denunciar y que solo quieres hacerte famosa. ¿O si?

Además del facepalm infinito que nos hace sentir todo este caso, es importante también que si tienes tanto valor para opinar públicamente, al menos pongas atención y tengas la decencia de hacerlo bien, usando ese bonito recurso llamado ortografía correctamente, para que al menos tu mensaje se entienda.