Mujer asegura que las bebidas energéticas deformaron a su marido
Acerca | Políticas de privacidad | Términos y condiciones Conecta con nosotros

Mujer asegura que las bebidas energéticas deformaron a su marido

Padre sin cabeza

El mame

Mujer asegura que las bebidas energéticas deformaron a su marido

Brianna cuenta la historia de cómo su marido sobrevivió las bebidas energéticas (Endres Photography)

Mujer asegura que las bebidas energéticas deformaron a su marido

Después de meses de consumir bebidas energéticas, Austin perdió parte del cerebro y su cráneo. Su esposa, embarazada de 9 meses, cuenta su historia.

“Hola, soy Brianna y esta es mi historia… ”

Con estas palabras una joven madre relata la historia de cómo Austin, su marido y padre de un pequeño de ocho meses de edad, fue víctima del abuso de las bebidas energéticas.

El relato inspiró a Sara Endres, una fotógrafa de Sacramento, California, que tomó una serie de conmovedores retratos que documentan la lucha de la familia por sobrellevar una vida normal a pesar de la deformidad de Austin.

Lo que cuenta Brianna podría servir como testamento para quienes consumen regularmente bebidas con altos niveles de cafeína y taurina.

Todo comenzó cuando la joven estaba a solo unas semanas de dar a luz a su primogénito.

“El amor no son las pequeñas cosas, ni las llamadas, ni las citas. Mucho menos las memorias. Amor es saber que sacrificarías cosas que no esperabas que podías sacrificar,” dice Brienne. “Austin y yo estábamos muy emocionados de conocer a nuestro bebé. De llevarlo a casa. De ser una familia”.

Brienne recuerda como un día despertó por la mañana y recibió la llamada urgente de su suegra.

“Austin sufrió un accidente,” dijo la madre de Austin.

“Sabía que mi esposo estaba en el hospital, pero desconocía porqué,” recuerda Brienne, quien compartió su historia en su perfil de Facebook. El relato fue tan conmovedor que inspiró a la fotógrafa Sara Endres a retratar lo que sucedió después de que Austin fuera dado de alta del nosocomio.

Los doctores concluyeron que mi esposo sufrió una hemorragia cerebral por culpa de su consumo excesivo de bebidas energéticas.

La joven madre recuerda que Austin llevaba varios meses consumiendo grandes dosis de cafeína y taurina para sobrellevar las exhaustivas jornadas de trabajo a las que estaba sujeto todos los días.

Después de una larga espera de cinco horas, pudimos verlo. Cuando lo vimos entubado y con el rostro irreconocible, pude ver cómo la luz se escapaba de los ojos de su madre.

La autora del relato recuerda que luego de varias cirugías, Austin volvió en sí pero con un agujero enorme justo al frente de su cráneo. Su bebé estaba a pocos días de nacer.

Esperamos dos semanas y sufrimos con cada convulsión que Austin sufrió durante el tiempo que estuvo en observación.

“Luego de varios días en apariencia interminables,” relata Brienne. “Llegó el momento de traer a nuestro hijo al mundo”.

Quería que mi marido recibiera a nuestro hijo y no tenerlo allí me hizo sentir incómoda.

El relato incluye una parte que detalla cómo justo el día en que nació su hijo, su marido también despertó.

No vi a Austin por una semana y lloraba cuando veía el rostro de mi hijo, que era tan parecido al de su padre.

“Sabía que tenía que ver a Austin. Necesitaba decirle que nuestro bebé ya había llegado. Quería decirle cuánto lo necesitábamos”.

Conforme fueron pasando las semanas, la joven se fue enterando del estado en el que se encontraba su marido y aprovechó cualquier oportunidad para verlo.

Fue hasta el segundo mes de vida de nuestro hijo que Austin pudo conocerlo. Ese fue el día en que mi corazón recuperó un poco de felicidad.

Después de que dieran de alta a Austin, Brianna, él y su hijo regresaron a casa, donde intentaron llevar una vida relativamente normal.

Ahora la joven mujer no solo dedica tiempo a su bebé, sino también a cuidar a su marido, quien perdió la mitad del cráneo por culpa del abuso de las bebidas energéticas.

Le preparo la comida y lo ayudo en su terapia física. También me ocupo de su terapia del habla y lo apoyo para mantener su higiene personal. Lo ayudo a caminar y asisto en todos los aspectos de su vida.

 

Esta madre confiesa en su relato que Austin ya no es el mismo hombre del que se enamoró, pero  que luchará con todas sus fuerzas para ayudarlo a recuperarse, a mejorar su vida.

“Hasta entonces,” dice ella. “No me rendiré. Porque lo amo más que a la vida”.

 

 

 

 

 

Arriba