De monja tibetana a reina del fetiche gracias a un masaje que despertó su sexualidad

"Todavía me siento un poco como una monja traviesa"

Pasas diez años de tu vida meditando y acercándote a la iluminación a través del budismo y siendo monja tibetana, pero luego un día, te das cuenta que lo que en realidad llena tu alma es algo más encaminado al mundo del fetiche.

Un masaje en la india despertó de nuevo su sexualidad

Durante una década, Damcho Dyson llevaba una vida de castidad y sólo usaba su túnica religiosa y su energía espiritual para entender el sentido de la vida y la meta que su alma debía cumplir en este plano terrenal.

Wandsworth, al sur de Londres, era el lugar donde vivía Damcho a sus 23 años, y fue ahí cuando pensó por primera vez en ser monja, aunque fue hasta seis años después que se decidió a lograr el equilibrio e iluminación máxima y se fue de su nativa Melbourne, Australia, hacia Nepal.

Damcho Dyson en su etapa de monja tibetana

Ahí es donde, durante diez años, llevó una vida en estado celibatario, donde aprendió a ser monja y aprendió a lograr que su cerebro anulara sus necesidades corporales. Estaba tan clavada en su pedo que una vez fue asistente del Dalai Lama.

Pero la mujer de 45 años encontró un camino que le llamaba más la atención y la atraía hacia nuevos escenarios que Damacho Dyson no dudó en también explorar, para saber en dónde se encontraba realmente la misión de su vida.


Durante un viaje a la India, experimentó una epifanía que le aclaró la mente y le trazó el nuevo amigo que debía seguir, pues mientras le hacían un masaje corporal, sintió cómo su sexualidad despertó, y repentinamente tuvo una sensación de vitalidad dentro de su cuerpo, y ahí es donde decidió que el próximo nivel en su vida era salir del monasterio y probar cosas y fetiches nuevos.

En 2011 la vida la llevó a Londres, donde pasó por una tienda de ropa especializada en fetiches, y en la ventana, admirando todos los modelos de “hábitos” pegaditos que podría usar, se aventó a  cambiar su hábito por algo más elástico y convertirse en la monja más traviesa de Gran Bretaña.

Y ahora, después de abandonar su monasterio budista tibetano en Francia, ella pasa sus fines de semana bailando en el látex en los clubes de fetiche.

“Había sido monja durante diez años y estaba abierta a nuevas oportunidades, así que cuando vi la tienda pensé ¿por qué no? y me dirigí al interior”

Adiós Tibet, hola Latex

Fue ahí cuando Damcho se dio cuenta de que el uso de caucho podría llenar el espacio que había dejado en su alma el abandonar el monasterio.

“La primera vez que probé el látex me sentí empoderada. Cumple con la forma femenina y de algún modo me recordaba el uso ritual de las túnicas budistas. La dueña de la tienda y yo nos hicimos amigas y ella me presentó a la escena de látex.
Fui a un club, me sentí arriesgada, pero miré a otras personas usando látex de pies a cabeza y máscaras de goma y fue cuando me di cuenta de que en realidad era algo muy conservador. Lo encuentro increíble e intrigante. Es realmente liberador.
” dijo a Sunday People en una entrevista.

Damcho no ha tenido hijos y ahora está trabajando en un doctorado que busca explorar rituales humanos, y para lograr su objetivo se está ayudando de una fondeada donde está recaudando fondos para financiar su doctorado y así conseguir sus metas.


[Vía: mirror.co.uk]