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ERIZOS

Celebremos el natalicio de Hans Christian Andersen

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El mame

Celebremos el natalicio de Hans Christian Andersen

Celebremos el natalicio de Hans Christian Andersen

Un problema que el tenía es que era disléxico y tenía mala ortografía, por lo que sus editores tenían que corregir sus textos. Sin embargo, fue gracias a su lenguaje coloquial y poco académico que sus cuentos para niños son conocidos hasta nuestros días.

Este 2 abril se cumplen 217 años del natalicio del escritor danés Hans Christian Andersen. Como todos saben, Hans se hizo famoso por haber escrito cuentos para niños que después la compañía Disney popularizó.

Sin embargo, estos cuentos con los que la compañía del ratón nos inunda, en realidad no tiene los finales felices que tanto nos gustan.

En realidad, Hans creó sus cuentos basándose en las dificultades que él mismo enfrentó en su vida, que estuvo llena de sufrimiento, por lo que muchos de ellos suelen tener finales muy oscuros.

La obra de Hans en realidad es muy extensa y no todos los cuentos son igual de populares. Por eso aquí en Erizos te presentamos algunos cuentos poco conocidos de este gran escritor.

El ruiseñor

Un Emperador de China supo que una de las cosas más bellas y valoradas de su imperio era el canto de cierto ruiseñor y ordenó traerlo a palacio para poder también él admirar su melodía.

El ruiseñor accedió a ir a la corte, y cuando cantó ante el emperador, éste se quedó tan impresionado que no permitió al ruiseñor regresar al bosque donde vivía.

Sin embargo, tiempo después el emperador recibió un regalo, un ave mecánica que imitaba el sonido del verdadero ruiseñor, y perdió el interés en él dejándolo marchar.

No obstante, el pájaro mecánico acabó rompiéndose y el Emperador enfermó de muerte poco después.

En cuanto el verdadero ruiseñor se enteró, regresó al palacio y entonó una bellísima canción que le devolvió la salud.

El cofre volador

Al morir un rico comerciante, legó una inmensa fortuna a su hijo. Sin embargo, éste se dedicó a gastar todo lo que tenía y, para cuando quiso darse cuenta, lo había perdido todo.

Apiadándose de él, uno de sus amigos le obsequió con un cofre mágico, un cofre volador. Subido en él emprendió un viaje a tierras lejanas donde conoció a una princesa de la que se enamora.

Haciéndose pasar por el dios de los turcos, consigue ser aceptado por sus padres y se planea la boda. Pero nuevamente, se volvió despreocupado con sus propiedades y perdió el cofre, que se consumió en un incendio en el bosque.

Y sin él, no podía regresar con la princesa del modo que le había prometido: volando hasta el tejado. Sin aprender de sus errores, otra vez lo perdió todo; y de este modo, la leyenda que pesaba sobre la princesa, según la cual el hombre del que se enamorara la haría muy infeliz, se cumplió, ya que no volvió a verlo.

Las zapatillas rojas

El cuento narra la historia de una niña tan pobre que ni siquiera podía comprar zapatos, y por eso andaba siempre descalza.

Su madre murió y una anciana, apiadándose de ella, la tomó a su cargo. Y así llegó el día en el que debía hacer la confirmación y le compró unas zapatillas rojas de las que se había encaprichado.

Eran muy bonitas, pero guardaban una sorpresa: desde que se las puso, no podía dejar de bailar. Lo que en principio podría parecer fascinante, pronto se convirtió en una tortura que sólo terminó con la intervención de la misericordia de Dios.

Como dato curioso, el 2 de abril, aniversario del nacimiento de Andersen, se ha declarado el Día Internacional del Libro Infantil.

Además, un problema que el tenía es que era disléxico y tenía mala ortografía, por lo que sus editores tenían que corregir sus textos. Sin embargo, fue gracias a su lenguaje coloquial y poco académico que sus cuentos para niños son conocidos hasta nuestros días. Por último, el cuento de La Sirenita la escribió para un hombre, Eduard Collin, su asesor financiero, ya que Hans era bisexual.

¡Feliz cumpleaños Hans!

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