¿Conoces las grandes obras de Nezahualcóyotl (que no sean el poema del billete de 100 pesos)?

Un genio americano... y sí, una de las caras más populares de los billetes.

Célebre arquitecto, guerrero, filósofo y poeta. Nezahualcóyotl, gobernante de Texcoco, fue una de las más grandes mentes que han pisado este continente. ¿Conoces su obra?

Nezahualcóyotl era un genio americano. Construyó un enorme dique que dividió las aguas saladas de las dulces del lago que rodeaba Tenochtitlán (los españoles lo destruyeron en la invasión):

Una representación del dique en uno de los mapas más antiguos que conservamos de Tenochtitlán.

También creó el acueducto que proveía de agua de los manantiales de Chapultepec a la capital mexica (también fue destruido por los españoles):

Ruinas de lo que quedan del acueducto que traía agua desde Chapultepec.

Incluso creó jardines botánicos y un zoológico en Tezcutzingo y Chapultepec. Además era un hombre que cultivaba la filosofía y la poesía… en fin, todo un genio, pero ¿conoces su obra intelectual? Aquí te ponemos algunos de sus poemas:

Estatua de Nezahualcóyotl.

Yo lo Pregunto

Yo Nezahualcóyotl lo pregunto:
¿Acaso de veras se vive con raíz en la tierra?
Nada es para siempre en la tierra:
Sólo un poco aquí.
Aunque sea de jade se quiebra,
Aunque sea de oro se rompe,
Aunque sea plumaje de quetzal se desgarra.
No para siempre en la tierra:
Sólo un poco aquí.

En este poema, Nezahualcóyotl habla sobre lo efímera de la existencia. No importa si son las cosas más preciosas, terminarán por ya no existir. ¿De verdad estamos aquí? Parece que somos sólo un momento de la existencia.

Percibo lo Secreto…

Percibo lo secreto, lo oculto:
¡Oh vosotros señores!
Así somos, somos mortales,
De cuatro en cuatro nosotros los hombres,
Todos habremos de irnos,
Todos habremos de morir en la tierra…

Nadie en jade,
Nadie en oro se convertirá:
En la tierra quedará guardado
Todos nos iremos
Allá, de igual modo.
Nadie quedará,
Conjuntamente habrá que perecer,
Nosotros iremos así a su casa.

Como una pintura
Nos iremos borrando.
Como una flor,
Nos iremos secando
Aquí sobre la tierra.
Como vestidura de plumaje de ave zacuán,
De la preciosa ave de cuello de hule,
Nos iremos acabando
Nos vamos a su casa.

Se acercó aquí
Hace giros la tristeza
De los que en su interior viven…
Meditadlo, señores,
Águilas y tigres,
Aunque fuerais de jade,
Aunque allá iréis,
Al lugar de los descarnados…
Tendremos que desaparecer
Nadie habrá de quedar.

Lo Comprende mi Corazón

Por fin lo comprende mi corazón:
Escucho un canto,
Contemplo una flor:
¡Ojalá no se marchiten!

Nezahualcoyotl busca lo trascendente y también habla con la divinidad. Entre los tlamatinimeh nahuas (los filósofos) existía la idea de una divinidad superior a las divinidades que todos conocemos de la religión azteca. Pareciera que era una divinidad muy abstracta a la que llamaban de muchas maneras y que tiene que ver con una lógica que va más allá de las fuerzas de la naturaleza:

Alegraos

Alegraos con las flores que embriagan,
las que están en nuestras manos.
Que sean puestos ya
los collares de flores.
Nuestras flores del tiempo de lluvia,
fragantes flores,
abren ya sus corolas.
Por allí anda el ave,
parlotea y canta,
viene a conocer la casa del dios.
Sólo con nuestras flores
nos alegramos.
Sólo con nuestros cantos
perece vuestra tristeza.
Oh señores, con esto,
vuestro disgusto de disipa.
Las inventa el dador de la vida,
las ha hecho descender
el inventor de sí mismo,
flores placenteras,
con ellas vuestro disgusto se disipa.

Al final, tal vez todo perezca (incluso nosotros), menos las flores y los cantos de Nezahualcóyotl (la Flor y el Canto es un concepto muy importante en el pensamiento nahua):

No acabarán mis flores

No acabarán mis flores,
No cesarán mis cantos.
Yo cantor los elevo,
Se reparten, se esparcen.
Aun cuando las flores
Se marchitan y amarillecen,
Serán llevadas allá,
Al interior de la casa
Del ave de plumas de oro.

 

¿Conocías todo esto del rey Neza? Y tú que te lo gastas a lo wey.