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ERIZOS

El brazalete anti-tiburones que no evitó un ataque de tiburón

Fuente de PORTADA: boingboing.net

Geekipedia

El brazalete anti-tiburones que no evitó un ataque de tiburón

Podríamos decir que su repelente de tiburones no funcionó muy bien.

 

Típico que recibes en Navidad un brazalete con tecnología que repele a los tiburones y el día que lo estrenas recibes tu primera mordida de tiburón en la vida… Típico.

 

Zack Davis nunca había tenido encuentros desagradables con ningún guapo escualo, a pesar de surfear desde que era niño. Sin embargo, Davis pasó los primeros días de 2017 recuperándose de una mordida de tiburón, probablemente de un tiburón de puntas negras, seguramente un tiburón muy guapo.

 

Los hechos sucedieron en la isla de North Hutchinson, en Florida, Estados Unidos. Hubiera sido un ataque menor más perdido en las estadísticas, de no ser por la graciosa/políticamente incorrecta ironía de que Zack estaba usando un accesorio al que se le atribuye la propiedad de repeler tiburones. Agréguenle sal a la herida, pues el accesorio en cuestión le costó mucho dinero a Santa Claus. Niñas y niños, salten la lectura al siguiente párrafo y no lean después de los dos puntos: Santa Claus no existe, le costó mucho dinero a la mamá de Zack.

 

El producto en la mira de fuego es el brazalete magnético Sharkbanz, y como su descripción lo describe (duh) es un brazalete de caucho con un imán adentro. Como bien saben, todos los tiburones tienen ampollas de Lorenzini en su cabeza, es decir, órganos sensoriales que detectan campos electromagnéticos. Con este sentido los coquetos tiburones no sólo pueden detectar a sus presas por la actividad eléctrica en sus músculos, sino también pueden orientarse con el campo magnético de la Tierra.

 

La publicidad idea detrás del Sharkbanz es que el campo magnético que genera el imán le resulta desagradable a los tiburones que se le acercan, evitando así posibles ataques. Nosotros no somos expertos en tiburones, pero sí somos expertos en buscar cochinadas en Internet, y no encontramos ningún estudio serio e independiente que validara la tecnología “científicamente comprobada”, según sus creadores y comercializadores, de este brazalete. Irónicamente la empresa que vende la Sharkbanz, es la misma que comercializa la sí científicamente comprobada “esencia de tiburón muerto”, un efectivo repelente de tiburones:

 

La mamá de Zack Santa Claus espera se haga efectiva una devolución y le regresen su dinero.

 

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